miércoles, 31 de agosto de 2011

Capítulo 8.-

[Día:15 de Agosto. Hora: 10.18 .]
-¡Pero mamá, es verdad, él no es malo!
+¿ES QUE NO SABES LO QUE OCURRIÓ CON SU MADRE, INSENSATA?
-Claro que lo sé, que ella pegaba a su padre, pero eso no significa que él sea así, además que yo sé que no es así.
+Vale, que el tiempo ponga a cada uno en su lugar. Cuando llegues a casa llorando porque te ha hecho algo, no te volveré a decir que ya te lo dije.
[Y dicho esto, Rosa salió de la habitación de Marina, dejándola aturdida por lo ocurrido. Ella creía estar segura de cómo es Juan, pero ahora había empezado a dudar. Para intentar olvidar esos pensamientos, se puso a ordenar su cuarto.
A esa misma hora, Juan está volviendo a su casa. Sólo puede pensar en ella, ella, ella, ella, ella.. Marina. No puede evitar pensar en ella cada segundo de su existencia. Va caminando por la calle tan tranquilo cuando le briva el móvil en el bolsillo. Lo coge y abre el mensaje recibido. Es de Marina.]
-Tenemos que hablar, cuando puedas conéctate al tuenti, es importante.
[¿Tenemos que hablar?¿Es importante? No dejaba de pensar en qué podría haber pasado, todo el mundo sabe que cuando las chicas dicen que tienen que hablar, es que pasa algo.. Esta vez va caminando mucho más rápido. En dos minutos ya está en casa. Entra en el salón, donde está el ordenador de mesa de su padre. A veces lo utiliza porque el internet va mucho más rápido, mejor que el de su cuarto. No lo piensa dos veces. Abre su tuenti, y ahí está ella en el chat: Marina García Pindado. A todo correr abre la conversación pero antes de que le de tiempo a escribir nada, ella ya ha dicho algo.]
-Juan, no querría tener que preguntarte esto, yo estoy segura de que tú no eres así, pero dime por favor, ¿tú no eres como tu madre verdad, es decir, tú nunca me harías nada a que no?
+Claro que no Marina, te quiero demasiado para poder hacerte nada.¿Cómo puedes dudar de mí?
-No sé.. lo siento. Yo sé que tú no eres así.
+Tranquila, no pasa nada.
[Pero sí pasa. A Juan no le ha hecho ni la más mínima gracia que le comparen con esa despiadada arpía que tiene como madre. Ni la más mínima.]

No hay comentarios:

Publicar un comentario